Mercadéate con tus tarjetas de presentación

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Dicen que la primera impresión es la que cuenta y la que todos recuerdan. Por eso, es bueno tener a la mano una tarjeta de presentación que te permita presentarte, identificarte y ofrecer los servicios que prestas a la hora de un encuentro con un cliente potencial. Además de contener tus datos, te brinda la oportunidad de conversar un poco para generar confianza y convencer de que eres el mejor en lo que haces.

El origen de las tarjetas de presentación data del siglo XV en China y eran utilizadas entre comerciantes para compartir sus datos y asegurar nuevos intercambios en el futuro. En el siglo XVII se hicieron populares entre la nobleza Europea y no fue sino hasta el siglo XIX que se adoptó el formato que hoy conocemos. Hoy en día son herramientas muy prácticas que dejan una buena imagen de la empresa que las entrega y puede marcar la diferencia entre concretar un negocio o no. La semana pasada vimos cómo diseñarlas. Hoy te vamos a enseñar cómo puedes sacarle el jugo y mercadearte con tus tarjetas de presentación. Sigue estos 7 tips y conviértete en un emprendedor estrella.

  1. Crea experiencias: cuando encuentras a un cliente potencial, tienes la gran ventaja de tenerlo frente a ti. No entregues desesperadamente tu tarjeta y te des media vuelta. Aprovecha ese momento para hablar de tu negocio como si se lo contaras a tu mejor amigo. Se fresco y natural sin convertirte en un vendedor fastidioso. No se trata ni de perseguir a tu cliente, ni de huir de él. Se trata de que aproveches la oportunidad que tienes, le trasmitas la confianza que el necesita para contratarte y le demuestres que eres un experto en la materia.
  2. Pásala: crea una cadena de tarjetas entregándola a tus amigos, familiares, ex clientes, etc. De hecho, un cliente satisfecho es la mejor publicidad que puedas tener, así que pídele que las guarde por si algún conocido necesita de tus servicios en el futuro y pregúntale si puede dejar una referencia en tu página web o red social.
  3. Siempre cerca: mandas a diseñar unas tarjetas de presentación espectaculares, gastas dinero en una imprenta de calidad para que se vean geniales y las dejas olvidadas en el escritorio de tu oficina. ¿En serio? No hagas eso. Mantén siempre tus tarjetas a la mano, no las olvides y protégelas en una cajita para que estén como nuevas a la hora de entregarlas.
  4. Arma secreta: las tarjetas de presentación no sirven solo para contener tus valiosos datos y los servicios que ofreces. También te pueden sacar las patas del barro. Por ejemplo, si estás en una reunión, puedes colocar la tarjeta de presentación de la otra persona al frente tuyo para recordar su nombre. Finalizada la conversación, no lo olvidarás.
  5. Sin rayarla: antes de diseñar tu tarjeta, asegúrate de tener un número de teléfono y correo electrónico dedicado a tu negocio. De igual forma, tu página web debe estar definida ya que cualquier cambio en estos datos va a provocar que la información de tus tarjetas esté errónea. ¡No las rayes! Eso te quita seriedad y profesionalismo.
  6. Si no está, déjala: si no encuentras a la persona que fuiste a visitar, déjale una tarjeta a su secretaria o asistente. De todas formas, generalmente son ellos los que se pondrán en contacto contigo.
  7. Sorprende: usa un diseño que sorprenda y que sea acorde con la industria en la cual trabajas. Si eres un creativo, el cielo es el límite. Si trabajas en la banca, la seriedad y sofisticación deben ser lo primordial. Think outside the box y diseña unas tarjetas de presentación diferentes.

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Finalmente lo importante es usarlas ya que invertiste tiempo y dinero en ellas. No las dejes en tu bolsillo, repártelas y prepárate para recibir muchas llamadas. Y si necesitas ayuda para crear las mejores, en Pixel Oats te podemos ayudar.

 

Fuente: Smart Up MarketingSoy Entrepreneur

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